Fractura de la órbita: causas, síntomas y tratamiento
La fractura de la órbita es una lesión que afecta a los huesos que rodean el globo ocular. Estas estructuras óseas protegen el ojo y sostienen los músculos y tejidos que permiten el movimiento ocular. Cuando se fracturan —habitualmente por golpes directos, caídas o accidentes deportivos— pueden comprometer tanto la función visual como la movilidad del ojo.
La gravedad de la lesión depende del tipo de fractura, del daño a los tejidos blandos y de si existen complicaciones asociadas, como atrapamiento muscular o afectación nerviosa.
Tipos de fractura de la órbita (del suelo, ocular, etc.)

Existen diversos tipos de fractura de la órbita ocular, cada una con implicaciones distintas:
- Fractura del suelo de la órbita
También llamada fractura blow-out. Es una de las más frecuentes. Se produce cuando el impacto genera una rotura en la parte inferior de la órbita, pudiendo atrapar músculos o tejidos. Puede causar visión doble (diplopía) y hundimiento del globo ocular (enoftalmos).
- Fractura de la pared medial
Afecta a la zona interna de la órbita. Puede causar dificultad en los movimientos oculares, hematomas intensos y edema.
- Fractura del techo o pared superior
Menos común, pero más delicada. Suele asociarse a traumatismos fuertes y puede afectar estructuras cercanas como el cerebro.
- Fractura del reborde orbitario
Afecta al borde externo de la órbita. Es más evidente a simple vista y puede acompañarse de heridas, deformidad o dolor al mover el ojo.
Cada tipo de fractura tiene su nivel de riesgo, pero las que implican atrapamiento muscular o alteración visual requieren atención urgente.
Síntomas y signos de alerta
Los síntomas más frecuentes tras una fractura de la órbita del ojo incluyen:
- Dolor intenso alrededor del ojo
- Inflamación y hematomas
- Visión doble
- Disminución de la movilidad ocular
- Sensación de hundimiento del globo ocular
- Entumecimiento en mejilla, párpado o nariz (por afectación del nervio infraorbitario)
- Dificultad para abrir el ojo o presencia de sangre en la esclera
Signos de alarma:
- Visión borrosa o pérdida de visión
- Imposibilidad de mover el ojo en una dirección
- Náuseas o vómitos asociados al atrapamiento muscular
- “Cortina” o sombra en el campo visual
Estos síntomas requieren valoración inmediata.
Diagnóstico y pruebas recomendadas
Ante un traumatismo facial, el oftalmólogo realiza una exploración completa para evaluar la extensión de la lesión. Las pruebas más habituales son:
- TAC (Tomografía axial computarizada): técnica clave para visualizar el tipo, tamaño y localización de la fractura.
- Exploración de motilidad ocular: para detectar atrapamiento muscular.
- Fondo de ojo: descarta hemorragias internas o lesiones retinianas.
- Test de sensibilidad facial: para verificar afectación nerviosa.
Estas pruebas permiten clasificar la gravedad y decidir si el tratamiento será conservador o quirúrgico.
Opciones de tratamiento y recuperación
El tratamiento de la fractura de la órbita depende del tipo de fractura y de los síntomas asociados:
Tratamiento conservador: Indicado en fracturas pequeñas y sin alteraciones funcionales. Incluye:
- Antiinflamatorios
- Hielo local
- Evitar sonarse la nariz (importante para no desplazar el aire a la órbita)
- Seguimiento clínico en los primeros días
Tratamiento quirúrgico: Se requiere cirugía cuando:
- Hay atrapamiento muscular que impide el movimiento del ojo
- Existe enoftalmos (hundimiento ocular visible)
- La visión doble no mejora
- La fractura del suelo de la órbita es grande
- Hay riesgo de deformidad o secuelas funcionales
La cirugía consiste en reparar la zona afectada y colocar un implante para restaurar el soporte de la órbita.
Recuperación: La recuperación completa puede variar de 2 a 6 semanas según la gravedad. Los controles oftalmológicos son esenciales para garantizar una correcta cicatrización y función visual.
Cuándo acudir al oftalmólogo
Debes consultar de inmediato si tras un golpe en la cara presentas:
- Visión doble o borrosa
- Dificultad para mover un ojo
- Dolor intenso o deformidad visible
- Sensación de hundimiento del ojo
- Entumecimiento persistente en mejilla o párpado
Una fractura de la órbita no tratada a tiempo puede dejar secuelas permanentes, por lo que la valoración por un especialista en oftalmología y oculoplastia es fundamental.
La fractura de la órbita ocular es una lesión seria que requiere un diagnóstico preciso y una atención rápida. Con el tratamiento adecuado —conservador o quirúrgico— la mayoría de pacientes recupera la función visual y la estética facial sin secuelas.
En Clínica Villoria, nuestros especialistas en oculoplastia y cirugía orbitaria cuentan con amplia experiencia en el manejo de traumatismos oculares y orbitarios. Ante cualquier duda, estamos aquí para ayudarte.
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